Exito de la 9ª edición de la Feria de Sajambre.
Desde aquí se pretende informar de lo que acontece en Sajambre: noticias de prensa, fiestas, y otras...
domingo, 28 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
Picos de Europa, otro compromiso olvidado

22/10/2012
Desolados porque los Presupuestos Generales del Estado para el 2013 sólo prevén 3.185 euros para inversiones en nuevas infraestructuras en los parques nacionales de todo el país, los dos alcaldes leoneses de Picos de Europa muestran su enfado y enorme preocupación porque eso supone, en el mejor de los casos, que los centros de visitantes de Valdeón y Sajambre van a sufrir un nuevo retraso en su ejecución.
Desolados porque los Presupuestos Generales del Estado para el 2013 sólo prevén 3.185 euros para inversiones en nuevas infraestructuras en los parques nacionales de todo el país, los dos alcaldes leoneses de Picos de Europa muestran su enfado y enorme preocupación porque eso supone, en el mejor de los casos, que los centros de visitantes de Valdeón y Sajambre van a sufrir un nuevo retraso en su ejecución.
Eso, dicho queda, en el
mejor de los casos, porque lo que realmente se temen es que definitivamente no
vayan a realizarse las obras. Un temor más que justificado si se tiene en
cuenta que era un compromiso adquirido por el Estado cuando Asturias, Cantabria
y Castilla y León asumieron el traspaso de las competencias sobre ese
territorio. Un compromiso, por tanto, puntual y probablemente no prorrogable
precisamente cuando uno de los centros ya está licitado, el de Oseja, y el otro, el de Posada, incluso
adjudicado, con fecha de abril para el inicio de las obras y con un presupuesto
de diez millones para ambos.
León es titular de 24.719 de las 64.660 hectáreas que constituyen el parque nacional. Sin embargo, sólo el 7% de los visitantes —1,7 millones en el 2011— acceden a él a través de la provincia. Es precisamente ese desequilibrio entre oferta turística y capacidad de explotación lo que disgusta a los alcaldes y a los habitantes leoneses de ese territorio privilegiado por la naturaleza y que vive por y para ella. Negarle esa posibilidad es una injusticia que debe ser reparada.
León es titular de 24.719 de las 64.660 hectáreas que constituyen el parque nacional. Sin embargo, sólo el 7% de los visitantes —1,7 millones en el 2011— acceden a él a través de la provincia. Es precisamente ese desequilibrio entre oferta turística y capacidad de explotación lo que disgusta a los alcaldes y a los habitantes leoneses de ese territorio privilegiado por la naturaleza y que vive por y para ella. Negarle esa posibilidad es una injusticia que debe ser reparada.
Loscentros de visitantes de Picos, sin consignación en las cuentas del 2013
Parques Nacionales reduce su presupuesto un 55% y deja en el aire los proyectos.
maría carnero | león 22/10/2012
Parques Nacionales reduce su presupuesto un 55% y deja en el aire los proyectos.
maría carnero | león 22/10/2012
Posada de Valdeón y Oseja de Sajambre no terminan de ver como se materializa la
construcción de sus centros de visitantes. Dos proyectos, que según han
defendido siempre sus representantes municipales, servirán para revitalizar
turísticamente la zona leonesa del Parque Nacional de Picos de Europa, y poder
competir así con Asturias y Cantabria cuyos centros de visitantes son los
auténticos polos de atracción de la gran parte del turismo que acude a este
espacio natural protegido.
Pese a que estos dos proyectos, cuya inversión
conjunta supera los nueve millones de euros, son un compromiso firme reflejado
por el Ministerio de Medio Ambiente en el traspaso de competencias del parque a
las comunidades autónomas firmado en enero del 2011, los recortes económicos
que afectan a todas las áreas de los Presupuestos Generales del Estados para el
2013, han dejado sin partida económica a los dos centros leoneses de Picos de
Europa.
Concretamente, las cuentas de Organismo Autónomo de Parques Nacionales reflejan un presupuesto total de 12.998 euros para el 2013, casi un 55% menos de presupuesto que el año anterior, en el que alcanzó los 28.749 euros. Dentro del capítulo de nuevas infraestructuras de uso general, en que deberían reflejarse los centros leoneses, tan solo hay una partida de 3.185 euros sin determinar con los que difícilmente se podrá afrontar el inicio de las obras este año, tal y como estaba previsto.
Según el director general de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, «el gobierno autonómico no tiene constancia oficial de que las obras no se vayan a realizar este año, tal y como estaba previsto», por lo que confía en que el Ministerio cumpla, su palabra y ejecute los proyectos cuanto antes.
En el caso de Posada de Valdeón, el proyecto fue adjudicado a principios de año a la empresa Tragsa por 6,7 millones de euros. El inicio de los trabajos estaba previsto para el pasado mes de abril, después de que el Ayuntamiento formalizara la cesión de los terrenos del paraje de San Juan, a las afueras de la localidad, al Ministerio de Medio Ambiente. Después, según fuentes de la Junta de Castilla y León, las obras se retrasaban a octubre para no afectar a los meses más turísticos de la zona con las molestias de las obras. A menos de diez días de concluir el mes los trabajos aún no han comenzado.
Más retrasados están los trámites del centro de visitantes de la Fonseya en Oseja de Sajambre, ya que estos, aunque el proyecto está licitado desde el pasado mes de abril, por 2,4 millones de euros, a diferencia del de Posada aún no han sido adjudicados a ninguna empresa.
Concretamente, las cuentas de Organismo Autónomo de Parques Nacionales reflejan un presupuesto total de 12.998 euros para el 2013, casi un 55% menos de presupuesto que el año anterior, en el que alcanzó los 28.749 euros. Dentro del capítulo de nuevas infraestructuras de uso general, en que deberían reflejarse los centros leoneses, tan solo hay una partida de 3.185 euros sin determinar con los que difícilmente se podrá afrontar el inicio de las obras este año, tal y como estaba previsto.
Según el director general de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, «el gobierno autonómico no tiene constancia oficial de que las obras no se vayan a realizar este año, tal y como estaba previsto», por lo que confía en que el Ministerio cumpla, su palabra y ejecute los proyectos cuanto antes.
En el caso de Posada de Valdeón, el proyecto fue adjudicado a principios de año a la empresa Tragsa por 6,7 millones de euros. El inicio de los trabajos estaba previsto para el pasado mes de abril, después de que el Ayuntamiento formalizara la cesión de los terrenos del paraje de San Juan, a las afueras de la localidad, al Ministerio de Medio Ambiente. Después, según fuentes de la Junta de Castilla y León, las obras se retrasaban a octubre para no afectar a los meses más turísticos de la zona con las molestias de las obras. A menos de diez días de concluir el mes los trabajos aún no han comenzado.
Más retrasados están los trámites del centro de visitantes de la Fonseya en Oseja de Sajambre, ya que estos, aunque el proyecto está licitado desde el pasado mes de abril, por 2,4 millones de euros, a diferencia del de Posada aún no han sido adjudicados a ninguna empresa.
Mientras que el alcalde de Posada de Valdeón, el
popular Tomás Alonso, no pierde la esperanza y confía en que el proyecto
comience a ejecutarse «más pronto que tarde», el de Oseja de Sajambre, Antonio Mendoza, también del PP, cree que «es
una nueva tomadura de pelo y que nos quedamos sin centros, lo que es una vergüenza».
Alonso, que afirma tener un contacto directo con el director general de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, asegura que «en ningún momento nos ha dicho que el proyecto no se vaya a ejecutar ya que el Ministerio de Medio Ambiente se lo habría comunicado a la Junta». De todos modos, Alonso reconoce que el retraso que sufre la obra es «mosqueante» y hace y un llamamiento al Gobierno central para que agilice el proyecto lo antes posible para que «Posada de Valdeón pueda prestar a sus visitantes el servicio que se merecen y poder comenzar a competir con las entradas al parque nacional que registran Cantabria y Asturias».
Mendoza, mucho más crítico, asegura que «no nos hicieron los centros cuando había dinero, así que ahora que no lo hay se escudan en la crisis para no llevarlos a cabo». El alcalde de Oseja considera que es «una vergüenza» y que está cansado de esperar. «Ya no nos interesa estar en el Parque Nacional, porque ya ni tenemos subvenciones ni nos dejan aprovechar nuestros recursos. Las cuentas no cuadran y no podemos subir más los impuestos a los ciudadanos, por lo que estamos bajo mínimos», asegura
Alonso, que afirma tener un contacto directo con el director general de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, asegura que «en ningún momento nos ha dicho que el proyecto no se vaya a ejecutar ya que el Ministerio de Medio Ambiente se lo habría comunicado a la Junta». De todos modos, Alonso reconoce que el retraso que sufre la obra es «mosqueante» y hace y un llamamiento al Gobierno central para que agilice el proyecto lo antes posible para que «Posada de Valdeón pueda prestar a sus visitantes el servicio que se merecen y poder comenzar a competir con las entradas al parque nacional que registran Cantabria y Asturias».
Mendoza, mucho más crítico, asegura que «no nos hicieron los centros cuando había dinero, así que ahora que no lo hay se escudan en la crisis para no llevarlos a cabo». El alcalde de Oseja considera que es «una vergüenza» y que está cansado de esperar. «Ya no nos interesa estar en el Parque Nacional, porque ya ni tenemos subvenciones ni nos dejan aprovechar nuestros recursos. Las cuentas no cuadran y no podemos subir más los impuestos a los ciudadanos, por lo que estamos bajo mínimos», asegura
viernes, 28 de septiembre de 2012
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Fallece el montañero Juan Tomás Martínez al incendiarse su vivienda en Caín
| Los hermanos Martínez y la esposa de Juan Tomás, Asunción. dl |
EL COMERCIO.ES 27 SEPTIEMBRE 2012
El Urriellu se queda huérfano
27/9/12
FRANCISCO BALLESTEROS VILLAR
La familia montañera está de luto. Conmovido todavía por la fatal noticia de la muerte de Juan Tomás Martínez a causa del incendio que arrasó su casa, escribo estas líneas en su recuerdo. Dios ha querido que el gran guía de montaña, aguerrido escalador que puso su vida en peligro en multitud de ocasiones para salvar a muchos montañeros que se encontraban en dificultades, sin importarle los riesgos que afrontaba, haya acabado trágicamente sus días en un siniestro doméstico, dejándonos hundidos en el dolor por la pérdida de un gran amigo y de un inmejorable maestro, cuyo ejemplo quedará indeleble entre nosotros.
Juan Tomás Martínez Pérez fue el sexto de los once hijos que tuvo el legendario bulniego Víctor Martínez Campillo, cuarto conquistador del Naranjo de Bulnes, el que bajó el trozo de cuerda que Pedro Pidal y Gregorio Pérez dejaron en la chimenea de su cara norte y el que instaló en su cumbre un asta de fresno de cinco metros y una bandera de España por encargo de Aurelio de Llano. Nació Juan Tomás en Bulnes el 28 de diciembre de 1919 y se incorporó a la guardería del entonces llamado Coto Nacional en 1945. En 1950 se casó con Asunción Pérez Gao y trasladó su residencia a Caín, de donde no se movió más. Ejerció el pastoreo por Trea, Oliseda y Mesones, sin llegar a establecer majada estable.
Su figura llamaba la atención. Era delgado como todos sus hermanos, pero estaba dotado de una complexión atlética, con gran fuerza, agilidad y bravura, dotes que exhibía en sus escaladas y que hicieron que su hermano mayor, Alfonso, le escogiera como acompañante en la mayoría de sus actividades montañeras, precisamente en aquellas con mayores riesgos. Nada se le ponía por delante, lo que hizo que en más de una ocasión fuera reprendido por su citado hermano, siempre preocupado por la seguridad. Recordemos que su admirable decisión para introducirse por las paredes rocosas y su facilidad para superar los pasos difíciles en libre, sin cuerdas ni clavijas, llevó al famoso escalador gijonés El Boti, compañero en muchas aventuras, a llamarle cariñosa y admirativamente «cabra loca». Nada de loco tenía, pues basta poner de relieve que jamás tuvo accidente alguno ni puso en aprietos a ninguno de los numerosos montañeros a los guió.
Subió por primera vez al Naranjo el 19 de septiembre de 1935, acompañando a Alfonso y a los peñalaros Carlos Martínez Páramo y Eugenio Quevedo Gerroicabeitia. No volvió a escalar hasta el término de la Guerra Civil. Durante ella, enterado de que Alfonso había escapado de la prisión de Celorio días antes de ser fusilado por su pertenencia a Falange Española, que se había incorporado al Ejército nacional y que se encontraba en Oseja de Sajambre, hacia allá se desplazó sin ser sorprendido; estas dos escapadas motivaron que se requisara todo el ganado familiar, que se detuviera y fusilara a su hermano Julio y que sus hermanas Florentina y Julia fueran llevadas a la Iglesiona de Gijón.
Finalizada la contienda, Alfonso y Juan Tomás, junto con varios escaladores cántabros, abrieron la vía directa de la cara sur del Urriellu, la vía de los Hermanos Martínez, que es la más popular y utilizada de cuantas existen en el Naranjo.
Tuvo desde entonces una vida activísima como guía de montaña, participando en las más renombradas escaladas al Pico, entre ellas la subida y entronización de la desaparecida imagen de la Virgen de las Nieves. No se sabe las veces que subió porque no quería firmar en el libro de registro que en la cima hubo durante muchos años. Siempre me dijo que le parecía la firma una vanidad de los que querían dejar constancia de su paso por la cumbre. Para él, la escalada al Pico era una actividad más a la que no daba la menor importancia.
Llegada la edad de la jubilación, abandonó también la actividad montañera, salvo alguna salida con sus amigos más íntimos. Pero continuó estando al servicio de todos, dándonos informaciones, y, lo que es mejor, el ejemplo de su hombría de bien y de su memorable vida.
Ocurrida la desgracia, quiero hacer llegar a su mujer, Asunción, y a sus diez hijos: Julia, Ana María, Alfonso, Piedad, Ascensión, Argentina, Concepción, Julio, Juan Tomás y María del Mar, así como a sus sobrinos, que le querían como a un padre, el testimonio de mis más sincero y conmovido pesar.
Juan Tomás Martínez nació en Camarmeña (Asturias) en 1919, pero se casó y pasó a vivir en Caín en 1950, seis años después de abrir con su hermano Alfonso la vía de escalada más utilizada para subir al Picu Urriellu. Se trata de la Sur Directa de los Hermanos Martínez y, a decir de los escaladores, la más lógica y progresiva. Llevaba subiendo al Picu desde los 14 años, no en vano era hijo del mítico Víctor Martínez, el de Camarmeña, tercero en la secuencia de ascensión al tótem del Macizo Central de los Picos de Europa y toda una leyenda como guía del Urriellu.
En 1945 Juan Tomás pasó a formar parte de la guardería del Coto Nacional de Caza de los Picos de Europa, continuando la saga de guardas que inició su padre y que actualmente continúa con su hijo Julio, también guarda del Parque Nacional.
Juan Tomás tenía diez hijos y un buen puñado de nietos y también era especialmente querido por el colectivo montañero por su trato afable y locuaz, así como su incansable capacidad para contar una y cien veces los lances más atrevidos de sus expediciones. Gozaba de relativa buena salud para su edad y una lucidez envidiable, disfrutando aún de las partidas de subastado con sus vecinos de Caín, de donde se resistía a marchar pese a la insistencia de sus hijos para que pudiera estar más atendido y con más comodidades. Caín era donde estaba más a gusto, en su humilde casa, rodeado de la verticalidad con la que tantas veces había jugado y a la que siempre había ganado.
Con Juan Tomás Martínez desaparece el último representante de la segunda generación de escaladores que se desenvolvieron en torno al Picu Urriellu (no le gustaba que la gente lo llamase Naranjo), contribuyendo a construir el mito del alpinismo español del que ahora ya forma parte en sentido histórico, pero también desaparece un amable vecino de Caín con el que simplemente echar una parrafada.
En Urriellu, en Picos y en Caín, definitivamente ahora falta alguien.
| Juan Tomás, con boina, y su hermano Alfonso, en el Tiro Tirso. :: E. C. |
El Urriellu se queda huérfano
| Alfonso Martínez, Pío Canga y Juan Tomás, los primeros españoles, junto con José Ramón Lueje, quien hizo la fotografía, que coronaron el Urriellu tras la Guerra Civil, en 1942. :: J. R. LUEJE |
El final de una saga y de una forma de entender la montaña. El histórico guía cabraliego Juan Tomás Martínez fallecía ayer a los 92 años víctima de un incendio en su casa, en Caín (León), donde residía desde hacía más de sesenta años. Su muerte se lleva al único superviviente de una generación, la segunda en la historia del Urriellu, de la cual también formó parte su hermano, Alfonso (fallecido en 1992). Ambos escribieron parte de la historia del Urriellu al abrir, el 13 de agosto de 1944, la vía Sur o 'Directa de los Martínez'. Antes, su padre, Víctor, se había convertido en la cuarta persona que coronaba este pico cabraliego. Para dar fe de su hazaña, Víctor regresó con parte de la cuerda que Pedro Pidal y Gregorio Pérez, 'El Cainejo', habían usado en la que fue la primera ascensión a la cumbre del Urriellu, en 1904. El tercero que lo había logrado fue el doctor en geología y alpinista alemán Gustav Schulze (1906).
Ayer, a los 92 años, un accidente -quedó atrapado por las llamas, que pudieron haberse originado en la chimenea, mientras dormía- se llevó a Juan Tomás Martínez. Y la montaña se quedó muda. Su esposa, Ascensión, pudo escapar y aunque varios vecinos acudieron al instante en su ayuda e inmediatamente llegó una brigada del Parque Nacional de los Picos de Europa, además de un hijo del matrimonio, nada se pudo hacer. La estructura de la vivienda, muy antigua, favoreció que las llamas se propagaran rápidamente y no aguantó. Se da la terrible causalidad de que el matrimonio tenía previsto irse de su domicilio este domingo para trasladarse hasta Cangas de Onís donde reside uno de los diez hijos que tuvo.
Nacido en 1919 en la localidad cabraliega de Camarmeña, Juan Tomás deja tras de sí la historia de los inicios del Urriellu en su camino a ser uno de los picos más emblemáticos del planeta. La vía que abrió con su hermano es la más usada por quienes buscan hacer cumbre en esta montaña. Es una ruta sencilla y segura. Justo lo que buscaban los dos hermanos. Hasta entonces se utilizaba precisamente la Vía Víctor, abierta por su padre en 1924. Este itinerario presentaba una travesía expuesta. Los hermanos Martínez, junto con unos clientes, encontraron un camino prácticamente carente de riesgos.
«Parte de la historia de Cabrales»
«Era una persona extraordinaria y Cabrales le está muy agradecido, es un personaje de la historia del concejo. Junto con su hermano, era alguien fuera de lo normal. Se les tiene que tener en cuenta en la historia de Cabrales», decía ayer el alcalde del municipio que le vio nacer, José Antonio Pérez Prieto.
De momento, el Consistorio envió una corona de flores en señal de condolencia. Y no se descarta organizar algún tipo de reconocimiento. Ya en 2001, Juan Tomás encabezaba un homenaje colectivo que rindió la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo del Principado a los pioneros de la montaña asturiana. Después, en 2004, en los actos del centenario de la primera cumbre en el Urriellu, Juan Tomás era el encargado de realizar la ofrenda de una cuerda -«símbolo de la ayuda que todos necesitamos para subir la escalada de la vida»- en el mirador del Pozo de la Oración a Nuestra Señora de las Nieves.
Ese mismo año, el Ayuntamiento de Cabrales rendía un sencillo homenaje al que fuera su compañero inseparable en las montañas de los Picos de Europa, su hermano Alfonso, el más conocido de los guías del Urriellu y que hizo más de 200 ascensiones, junto al monolito que en el cabraliego Pozo de la Oración guarda la memoria de Pedro Pidal y 'El Cainejo'.
Juan Tomás, que también fue guarda forestal, coronaba el mítico pico por primera vez con 14 años y desde entonces acumuló medio centenar más de ascensiones, la mayoría acompañando a clientes que precisaban de sus servicios como guía, como con la tercera mujer en alcanzar la cumbre (Carmen Sánchez de Casal).
De hecho, la Vía Directa de los Martínez surgió de la necesidad de garantizar la seguridad de quienes querían llegar a los 2.519 metros de su cima, teniendo en cuenta además que el material de aquella época nada tenía que ver con los modernos sistemas de hoy. La aguja a 2.422 metros de altitud que lleva el apellido de estos dos hermanos también da fe de sus hazañas.
El funeral por el eterno descanso de Juan Tomás se oficiará esta tarde, en la iglesia de la localidad leonesa de Caín, en cuyo cementerio será enterrado.
Ha muerto Juan Tomás
El adiós a un gran amigo y a un inmejorable maestro.
La familia montañera está de luto. Conmovido todavía por la fatal noticia de la muerte de Juan Tomás Martínez a causa del incendio que arrasó su casa, escribo estas líneas en su recuerdo. Dios ha querido que el gran guía de montaña, aguerrido escalador que puso su vida en peligro en multitud de ocasiones para salvar a muchos montañeros que se encontraban en dificultades, sin importarle los riesgos que afrontaba, haya acabado trágicamente sus días en un siniestro doméstico, dejándonos hundidos en el dolor por la pérdida de un gran amigo y de un inmejorable maestro, cuyo ejemplo quedará indeleble entre nosotros.
Juan Tomás Martínez Pérez fue el sexto de los once hijos que tuvo el legendario bulniego Víctor Martínez Campillo, cuarto conquistador del Naranjo de Bulnes, el que bajó el trozo de cuerda que Pedro Pidal y Gregorio Pérez dejaron en la chimenea de su cara norte y el que instaló en su cumbre un asta de fresno de cinco metros y una bandera de España por encargo de Aurelio de Llano. Nació Juan Tomás en Bulnes el 28 de diciembre de 1919 y se incorporó a la guardería del entonces llamado Coto Nacional en 1945. En 1950 se casó con Asunción Pérez Gao y trasladó su residencia a Caín, de donde no se movió más. Ejerció el pastoreo por Trea, Oliseda y Mesones, sin llegar a establecer majada estable.
Su figura llamaba la atención. Era delgado como todos sus hermanos, pero estaba dotado de una complexión atlética, con gran fuerza, agilidad y bravura, dotes que exhibía en sus escaladas y que hicieron que su hermano mayor, Alfonso, le escogiera como acompañante en la mayoría de sus actividades montañeras, precisamente en aquellas con mayores riesgos. Nada se le ponía por delante, lo que hizo que en más de una ocasión fuera reprendido por su citado hermano, siempre preocupado por la seguridad. Recordemos que su admirable decisión para introducirse por las paredes rocosas y su facilidad para superar los pasos difíciles en libre, sin cuerdas ni clavijas, llevó al famoso escalador gijonés El Boti, compañero en muchas aventuras, a llamarle cariñosa y admirativamente «cabra loca». Nada de loco tenía, pues basta poner de relieve que jamás tuvo accidente alguno ni puso en aprietos a ninguno de los numerosos montañeros a los guió.
Subió por primera vez al Naranjo el 19 de septiembre de 1935, acompañando a Alfonso y a los peñalaros Carlos Martínez Páramo y Eugenio Quevedo Gerroicabeitia. No volvió a escalar hasta el término de la Guerra Civil. Durante ella, enterado de que Alfonso había escapado de la prisión de Celorio días antes de ser fusilado por su pertenencia a Falange Española, que se había incorporado al Ejército nacional y que se encontraba en Oseja de Sajambre, hacia allá se desplazó sin ser sorprendido; estas dos escapadas motivaron que se requisara todo el ganado familiar, que se detuviera y fusilara a su hermano Julio y que sus hermanas Florentina y Julia fueran llevadas a la Iglesiona de Gijón.
Finalizada la contienda, Alfonso y Juan Tomás, junto con varios escaladores cántabros, abrieron la vía directa de la cara sur del Urriellu, la vía de los Hermanos Martínez, que es la más popular y utilizada de cuantas existen en el Naranjo.
Tuvo desde entonces una vida activísima como guía de montaña, participando en las más renombradas escaladas al Pico, entre ellas la subida y entronización de la desaparecida imagen de la Virgen de las Nieves. No se sabe las veces que subió porque no quería firmar en el libro de registro que en la cima hubo durante muchos años. Siempre me dijo que le parecía la firma una vanidad de los que querían dejar constancia de su paso por la cumbre. Para él, la escalada al Pico era una actividad más a la que no daba la menor importancia.
Llegada la edad de la jubilación, abandonó también la actividad montañera, salvo alguna salida con sus amigos más íntimos. Pero continuó estando al servicio de todos, dándonos informaciones, y, lo que es mejor, el ejemplo de su hombría de bien y de su memorable vida.
Ocurrida la desgracia, quiero hacer llegar a su mujer, Asunción, y a sus diez hijos: Julia, Ana María, Alfonso, Piedad, Ascensión, Argentina, Concepción, Julio, Juan Tomás y María del Mar, así como a sus sobrinos, que le querían como a un padre, el testimonio de mis más sincero y conmovido pesar.
El montañero Juan Tomás, de 92 años, ha fallecido hoy en el incendio de su vivienda en la localidad de Caín (León), municipio situado en el Parque Nacional de Picos de Europa, un fuego que al parecer se originó por una mala combustión en la cocina. ...
La casa era de madera y de construcción antigua, según ha detallado a Efe el alcalde de Posada de Valdeón -término al que pertenece Caín-, Tomás Alonso, lo que propició que las llamas se propagaran rápidamente por toda la estructura.
Se supone que las llamas se iniciaron en la cocina, cuando la mujer del ahora fallecido, de 89 años, iba a preparar el desayuno.
Una vez que se propagó el fuego, la mujer salió a pedir auxilio y el hombre quedó atrapado dentro, según ha agregado el regidor.
La mujer no ha tenido que recibir asistencia y el incendio ha quedado extinguido con la intervención de un camión de bomberos del Ayuntamiento.
El alcalde ha señalado que una vez que comenzó el fuego las llamas alcanzaron el tejado en tan solo diez minutos.
ASTURIANO DEL MES EN 2004
Juan Tomás Martínez, de 92 años, montañero e histórico guía del Urriellu, había recibido en agosto de 2004 la distinción de «Asturiano del mes» de LA NUEVA ESPAÑA. Con este premio el periódico quiso vincular, el año en el que se cumplía el centenario de la primera ascensión al Naranjo, con la figura de una persona que era el último escalador vivo de la segunda generación de apasionados del Picu, a la que también perteneció su hermano Alfonso. Ambos habían abierto en 1944 la vía «Directa de los Martínez», una auténtica joya por su lógica y accesibilidad.
sábado, 22 de septiembre de 2012
La Guardia Civil confirma que el cadáver hallado en Amieva en mayo de 2011 era del ciudadano alemán desaparecido
OVIEDO, 21 Sep.
La Guardia Civil ha conseguido identificar los restos óseos localizados en el Monte Moneru, próximo a la localidad de Argolibio-Amieva el día 8 de mayo del año pasado 2001 y ha confirmado que corresponden a un ciudadano alemán R.H.G., de 68 años, que había sido vecino de Stuttgart (Alemania), sobre el cual pesaba un señalamiento por desaparición.
Según ha recordado este viernes la Guardia Civil a través de un comunicado, el 8 de mayo del año pasado se recibió llamada en la Central Operativa de Servicios (COS) de la Guardia Civil de Gijón, comunicando que un vecino de la zona de Amieva había localizado unos restos óseos humanos, en el paraje conocido como el Monte Moneru.
El Equipo de Policía Judicial de Llanes junto con el forense se personó en el lugar para hacerse cargo del cuerpo y los efectos personales que se encontraban próximos a este, iniciando las labores de investigación para poder esclarecer la identidad de los restos encontrados y lo que había ocurrido.
La inspección ocular realizada por los agentes así como el informe forense hacía pensar que el cuerpo hallado pudiera ser de un hombre, de raza blanca, de unos 1,72-1,77 centímetros de altura, de entre 54 y 64 años de edad, con artritis y una enfermedad crónica en las articulaciones sacro-iliacas.
Los agentes de la Guardia Civil recogieron varias piezas dentales del cuerpo que remitieron al Servicio de Criminalística, para la extracción del perfil genético y posterior cotejo con loas distintas bases y lograr así la identificación del cuerpo hallado.
Asimismo, en el lugar de la aparición del cuerpo, se encontraron unas gafas de una marca y modelo que no se comercializaban en España y cuyo periodo de venta al público fue muy limitado.
Los agentes a través de esta línea de investigación confirmaron el lugar de venta de esas gafas, siendo ubicado en la ciudad alemana de Stuttgart. Las gafas tenían la peculiaridad de que poseían una palabra grabada en la patilla, que resultó ser el nombre del establecimiento de venta.
Tras ponerse en contacto con el citado establecimiento sus propietarios confirmaron, sin lugar a dudas, que el grabado de la patilla procedía de su establecimiento.
La Guardia Civil solicitó la lista de clientes que habían adquirido ese peculiar modelo de gafas, para comprobar las identidades con la base de desaparecidos de la policía alemana, dándose el caso de que uno de los clientes que compro esas gafas se encontraba en la base de personas desaparecidas de Alemania.
En el transcurso de la investigación se pudo conocer que en agosto de 2007 en la localidad de Soto de Sajambre (León), la Guardia Civil de León localizó un vehículo abandonado cuyo propietario era una persona alemana, que respondía a las características morfológicas de los restos encontrados.
El dueño de este vehículo fue identificado por la Guardia Civil en la localidad de Posada de Valdeón (León) en julio del 2007, pudiéndose conocer que estaba siendo buscado en Alemania como persona desaparecida, tras denuncia de un familiar.
Tras serle puesto de manifiesto esta situación este individuo abandonó la localidad, no volviéndose a saber más de su paradero.
El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil remitió un informe a la Comandancia de Gijón, que permitió determinar que el perfil genético obtenido de los restos óseos encontrados es coincidente con el correspondiente al ciudadano alemán.
A la vista de los resultados obtenidos la Guardia Civil ha dado por concluida la investigación, dando por identificado el cuerpo hallado y esclarecida la desaparición de esta persona, siendo la muerte de etiología suicida.
lunes, 16 de julio de 2012
Tarzán y Jane están en Sajambre
Julián Morante gestiona, desde hace 25 años, el refugio de montaña Vegabaño, donde junto a su familia vive en contacto con la naturaleza y con temperaturas de hasta -36º
C.C.P. 15/07/2012
Julián y Nuria junto a sus dos hijos,
Vega y Dobra Ibai, en su refugio de Picos.
(Foto: E. Margareto)
|
“Dicen que esto es el fin del mundo, pero para mí es el principio…”. Quien lo asegura es Dobra Ibai, un pequeño de cinco años, aludiendo a la Patagonia en uno de los viajes que allí ha realizado, pero bien podría referirse a la que es su casa todos los días, en el extremo noreste de la provincia de León. Él, junto a su hermana pequeña Vega, de tres años, y sus padres Julián y Nuria, son los únicos habitantes del refugio de montaña Vegabaño, un enclave privilegiado ubicado en la majada homónima, que da acceso al macizo occidental de los Picos de Europa.
Para alcanzar el refugio, es necesario dejar el coche en la localidad próxima de Soto de Sajambre, una de las escasas poblaciones cuyos habitantes tienen la fortuna de vivir dentro de un Parque Nacional. Desde sus 925 metros de altitud, el acceso a la majada, con un desnivel de 400 metros más, requiere atravesar un imponente bosque de hayas ascendiendo en paralelo al río Agüera.
Casi diez kilómetros después (o cinco, si se ha optado por el camino más directo), el tupido hayedo rodeado de montañas deja paso a una inmensa pradera, salpicada de forma esporádica con casetas utilizadas por los pastores para resguardarse mientras cuidaban el ganado. Al fondo, solitario, el refugio Vegabaño aguarda la llegada de montañeros, senderistas y excursionistas dispuestos a dejarse maravillar por el entorno, a emprender la difícil ascensión por la pared sur a la Peña Santa de Castilla (2.596 metros ), a conquistar cumbres como Canto Cabronero o Peña Beza (con 1.998 y 1.958 metros de altitud respectivamente) o a ascender por las más accesibles Pico Jario (1.914) o La Cotorra de Escobaño (1.518).
| Julián con Dobra Ibai, el pasado invierno en el refugio de montaña de Vegabaño. (Foto: Julián Morante / Ical) |
“Yo siempre he dicho que Julián y Nuria son como Tarzán y Jane”, apunta a Ical Antonio Mendoza, que compatibiliza su labor como alcalde de Oseja de Sajambre con su trabajo como guarda del Parque Nacional. “No es raro verles bañándose en el río como si nada cuando tú estás arrecido con temperaturas bajo cero”, continúa.
| Un grupo de excursionistas con el refugio de montaña de Vegabaño nevado. (Foto: Julián Morante / Ical) |
Libertad en la naturaleza
Nacido en Lario, en pleno Puerto de Tarna, un paso de montaña a 1.492 metros que une las provincias de León y Asturias atravesando de sur a noreste la Cordillera Cantábrica , Julián siempre tuvo claro su sueño: “Quería andar por la montaña”. Durante años se dedicó al atletismo, con varias marcas de 13’57’’ en los 5.000 metros , además de competir en pista, cross, triatlón blanco y esquí en las modalidades de descenso, gigante y fondo. Eso fue antes de involucrarse en un prometedor proyecto que pretendía poner en marcha en Riaño una escuela de guías de montaña a nivel nacional.
Él fue uno de los escasos graduados antes de que trasladasen la escuela a la localidad oscense de Benasque, y vivió en primera persona los sucesivos proyectos frustrados de construir la estación de esquí de San Glorio. Su destino le esperaba en Vegabaño, donde a la vez que Tomás Fernández, del Refugio Vega de Urriellu, se convirtió en uno de los pioneros de poner en marcha los refugios de montaña, que hasta entonces apenas contaban con un guarda y servicios mínimos.
| Refugio de Vegabaño en Picos de Europa. (Foto: Eduardo Margareto / Ical) |
En toda la provincia de León, sólo ellos y el refugio de Collado Jermoso están homologados (a nivel regional existen dos más en Ávila), si bien este último tuvo un increíble repunte de turistas en 2008, cuando el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, lo eligió como destino veraniego. “El turismo este año ha dado un bajón terrible en todas partes. Aquí al menos no arriesgamos en exceso en las compras de provisiones, porque tenemos acceso con todoterreno a Oseja, pero en Collado Jermoso tienen que portear todo el material con helicóptero una vez al año, en un desplazamiento que viene desde Andorra y Jaca para todos los refugios de Picos donde no se llega con caballería, y hacer previsiones es tremendamente difícil”, explica.
Ante la caída de visitantes, Julián y Nuria se han visto obligados a organizar multitud de actividades como esquí, cartografía, iniciación a la travesía, orientación en el medio natural, escalada en roca y hielo o ‘trekking’, brindando a los clientes la posibilidad de desplazarse a otros países y ofreciéndoles la oportunidad de realizar recorridos en velero por los Canales Patagónicos y Tierra del Fuego.
Una familia mañosa
Pese a los inevitables “problemas logísticos” que conllevan nevadas de más de un metro de altura que son habituales en los inviernos de Vegabaño, Julián confiesa que toda la familia “es de la nieve” y está acostumbrada a ella hasta el punto de que no les supone un contratiempo: “Tenemos una casa alquilada en Soto para los peores meses del año, pero la vamos a dejar. Noviembre y diciembre son los meses más duros, porque el refugio está en la ladera norte y no le da el sol. Es habitual que aquí estés a diez bajo cero y cien metros más allá, donde está dando el sol, haya siete sobre cero”.
Según comenta, no es raro ver cómo el mercurio del termómetro se sitúa en 36 grados bajo cero “cuando un anticiclón se prolonga durante dos semanas, porque estamos en una umbría y al lado de un río”. Pese a todo, “el mayor trastorno es que se hiele el agua de las tuberías, porque el sistema de calefacción funciona con agua y te quedas sin presión”.
| Nuria junto a sus dos hijos, Vega y Dobra Ibai, en el refugio. (Foto: Eduardo Margareto / Ical) |
Son muchos ya los volúmenes que, como el ‘Atlas fotográfico de los hongos de la Península Ibérica ’ (Celarayn, 2004), se ha ocupado de ilustrar con todo lujo de detalle. Ilustraciones para libros, técnicos o infantiles, y para portadas como la de ‘La memoria del Grajero’ (Asociación Pozo Grajero, 2008), donde Julián es coautor, que compagina sin descanso con la creación de esculturas, murales inspirados en la naturaleza, diseños de camisetas, postales, decoración de mobiliario o de cualquier otro tipo de elemento imaginable. “El refugio para vivir no da. Si tuviéramos vacas…”, desliza Julián.
Lo que no falta, pese a la caída de visitantes, es la alegría y la vitalidad que desprenden sus dos retoños. Tanto Dobra Ibai como Vega tienen desde sus propios nombres mucho que ver con el entorno natural que les rodea (Ibai significa río en euskera). El niño no se despega de la ‘Guía de los mamíferos en España’ (Lynx Ediciones, 2005), que le sirve para repasar en voz alta la amplia nómina de ejemplares que ha visto en carne y hueso por los alrededores de su casa: “El chivo montero, las liebres, el corzo, el jabalí, las ardillas… He visto todos y me gustan todos”, recita despierto mientras su padre sentencia: “Al niño le gustan los animales por morir, pero aún no vio al lobo ni al oso”, ante lo cual el niño aclara enseguida: “¡Pero mi padre sí los ha visto!”.
El amenazado oso pardo (“toda la vida aquí hubo mucho oso; ahora por ahí anda, pero es muy malo de ver”, explica Julián), el temido y denostado lobo (“ahora hay una pareja que no cría pero que mata todo lo que hay por la zona”, concreta), el corzo, el zorro, la garduña, el gato montes, el ratón de campo, el rebeco, el ciervo, diferentes clases de topillos, musarañas, tejones, nutrias, martas, ardillas o jabalíes son algunos de los animales que, junto a toda clase de aves, pueblan los alrededores.
"¡Me van a traer una cabra los Reyes!"
“¡Me van a traer unas cabras los Reyes!”, apostilla Dobra antes de que su hermana añada: “¡Y a mí una potra!”. “Lo que más envidio de los niños es la infancia que están teniendo”, asegura Julián, testigo goloso del “contacto directo” que sus hijos viven con la naturaleza. “Yo nací en un pueblo, que puede parecer lo mismo pero no tiene nada que ver con la experiencia que ellos están disfrutando”, recalca sin aludir al primitivo chozo de pastores que ha construido para los pequeños con troncos de árbol y retama.
Pese a tan peculiar y envidiable infancia, sin televisión ni distracciones artificiales, Dobra Ibai no se está resintiendo en su escolarización (“éste se adapta a todo”, subraya orgulloso su padre). El problema inmediato al que sí deben hacer frente es sufragar el constante gasto económico que supone trasladar cada día al chico al colegio en Oseja. “Si sumas cuatro trayectos al día, te encuentras con unas cantidades diarias de unos 17 euros, que ya suponen todo un contratiempo, y la niña ponto empezará a ir también. Como esto siga así les tendré que llevar en caballo”, asegura tras reconocer que al menos este año ha recibido una pequeña ayuda de la Junta de Castilla y León. “Esto de tener hijos es caro, y en un desierto más”, sentencia.
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lunes, 2 de julio de 2012
La conservación del Oso Pardo en España, a debate en Picos de Europa
1 Julio 12 - - Raúl Mata
Benito Fuentes, del departamento de Biodiversidad y Gestión Ambiental de la Universidad de León; y Javier Naves, de la Estación Biológica de Doñana y considerado uno de los mayores expertos en conservación del Oso Pardo en Europa, serán los encargados de la dirección científica y académica del proyecto.
La metodología que se aplicará será la sesiones teóricas y prácticas en campo y laboratorio. Las primeras reunirán en un sólo grupo a todos los alumnos, mientras que en las segundas serán divididos en subgrupos asistidos cada uno de ellos por monitores y docentes.
El curso está orientado a cualquier persona interesada en el estudio de los grandes carnívoros, si bien se asesora preferentemente a licenciados o estudiantes de Biología, Ciencias Ambientales y Veterinaria, y de Ingenierías Agraria, de Montes y Forestal, así como a profesionales relacionados con la gestión faunística, forestal o cinegética.
Por su interés, algunas de las facetas de la iniciativa están especialmente destinadas a estudiantes del último año de carrera, Máster y Doctorado, ya que una de las actividades prácticas a desarrollar consistirá en el diseño de Trabajos de Fin de Carrera, Tesinas o Seminarios de Investigación.
Este animal es una especie en peligro de extinción. Según los últimos datos de seguimiento genético, en la Cordillera Cantábrica superan los doscientos ejemplares. En Castilla y León existe un Plan de Recuperación desde el año 1990 en el que se está invirtiendo un gran esfuerzo para la mejora de la viabilidad de sus poblaciones. Tal es así que en la última década, se ha incrementado en un 80 por ciento la población de Oso Pardo en la Cordillera Cantábrica.
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